martes, 21 de abril de 2015

Bufanda mágica

“Tadááá” exclamó el muchacho al tiempo que jalaba en direcciones opuestas las puntas de la bufanda firmemente anudada alrededor del cuello.
Sorprendentemente, su cabeza permaneció intacta en su sitio.
“Mira cómo se hace…”, propuso. “¡No, no me muestres el truco!”, dijo el caminante y se fue, con la cabeza embrujada por imágenes de una hechicera distante.

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