martes, 5 de enero de 2016

la lista de Carmen

El té se enfriaba y ella tenía esa nota en sus manos. Era breve pero esa lista de cosas era demasiado para ella y para el tiempo que se deslizaba de prisa durante esa mañana de enero:
“Tu espalda, este edificio sucio en el que brillan las ventanas, ese charco de lluvia de enero congelada, un lunar que no puedo olvidar, la línea que dibujan tus brazos cuando los estiras sentada en la cama, esa arruga de la sábana y su vibrante recuerdo que aún huele a nosotros, dos cafés en la mesa de una terraza, una cafetería escondida de Madrid, una nota impresa con dos poemas sin terminar y el tiempo que pasa, que no sirve para nada más que para darse valor a sí mismo y a nuestras palabras extendidas sobre la faz de los días”
Pasó la mañana delante de la nota, con un té frío, estremecida con el texto que leía y leía, una y otra vez, y dudando si era ella el destinatario de la nota que había encontrado.

Cuando encontró en el reverso de la hoja el nombre de Carmen garabateado la dejó sobre la mesa de nuevo, pero por última vez. Luego se incorporó y la devolvió al cajón en la que la había encontrado, para que Carmen, fuera quién fuera ella, algún día la pudiera leer.

David Gambarte
05.01.2015

3 comentarios:

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  2. Padrísimo cuento, David. Tengo debilidad por los remates abiertos así como por los finales tristes, estrujantes. El final de este relato me retrotrae estas líneas de Björn y Benny, con las que Agnetha estremece de forma catártica:
    The winner takes it all
    The loser has to fall
    It's simple and it's plain
    Why should I complain?

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